DIGESTIÓN/ALIMENTACION Y PSICOLOGIA


Por medio de la digestión, procesamos elementos materiales
de este mundo. La digestión abarca:

1. Captación del mundo exterior en forma de elementos
materiales.
2. Diferenciación entre lo asimilable y lo no asimilable.
3. Asimilación de las sustancias asimilables.
4. Expulsión de lo no digerible.

El que tiene hambre de cariño y no puede saciarla, manifiesta este afán en el aspecto corporal en forma de hambre de golosinas. El hambre de golosinas siempre expresa un hambre de cariño no saciada. Queda patente el doble significado que se atribuye a lo dulce: Cuando vemos una chica guapa decimos que es un bombón y que está para comérsela. El amor y lo dulce tienen una estrecha relación. El deseo de golosinas en los niños es claro indicio de que no se sienten lo bastante amados. Los padres suelen protestar de semejante imputación diciendo que ellos "harían cualquier cosa por su hijo". Pero "hacer cualquier cosa" no es forzosamente lo mismo que "amar". El que come caramelos anhela amor y seguridad. Es más fiable esta regla que la valoración de la propia capacidad de amar. También hay padres que atiborran de golosinas a sus hijos, con lo que indican que no están dispuestos a ofrecer amor a sus hijos, por lo que tratan de compensarles de otro modo. Las personas que realizan un trabajo intelectual y tienen que pensar mucho, muestran preferencia por los alimentos salados y los platos fuertes. Los muy conservadores, tienen predilección por los alimentos en conserva, especialmente los ahumados y el té cargado que beben sin azúcar (en general, son alimentos ricos en ácido tánico).

Los que gustan de comidas picantes denotan deseo de nuevas emociones, son personas amantes de los desafíos, a pesar de que pueden ser indigestos, diametralmente opuestas a las que sólo comen cosas suaves: nada de sal ni especias. Estas personas rehúyen todo lo que sea novedad. Se desentienden de los retos y temen todo enfrentamiento. Este temor puede acentuarse hasta hacerles adoptar un régimen a base de papillas, como el del enfermo del estómago. Las papillas son comidas de bebé, lo que indica claramente que el enfermo del estómago ha experimentado una regresión hasta la indiferenciación de la infancia, en la que no se puede elegir ni cortar y hay que renunciar hasta a morder y masticar (actividades estas en exceso agresivas) la comida. Este individuo evita tragar alimentos sólidos.

Un temor exagerado a las espinas simboliza el miedo a las agresiones. La preocupación por los huesos, miedo a los problemas, no se quiere llegar al meollo de la cuestión. Pero también existe el grupo contrario: los macrobióticos. Estas personas van en busca de problemas, prefieren alimentos para hincar el diente. Quieren desentrañar las cosas y prefieren los alimentos duros. Llegan hasta evitar los aspectos placenteros: a la hora del postre, eligen algo duro de roer.
Los macrobióticos denotan así cierto miedo al amor y la ternura y su incapacidad para aceptar el amor. Algunas personas llevan a tal extremo su afán de huir de los conflictos, que acaban teniendo que ser alimentadas por vía intravenosa en una unidad de cuidados intensivos. Ésta es sin duda la forma más segura de vegetar sin tener que molestarse.

Los dientes.
Los alimentos entran por la boca y en ella son triturados por los dientes. Con los dientes mordemos y masticamos. Morder es un acto muy agresivo, expresión de la capacidad de agarrar, sujetar y atacar. El perro enseña los dientes para demostrar su peligrosa agresividad; también nosotros decimos que vamos a "enseñar los dientes" a alguien cuando estamos decididos a defendernos. Una mala dentadura es indicio de que una persona tiene dificultad para manifestar su agresividad.
Hay personas que hacen rechinar los dientes mientras duermen, algunas con tanta fuerza que hay que ponerles un aparato en la boca para que no se los desgasten de tanto rechinar. El simbolismo está claro. El rechinar de dientes es sinónimo reconocido de agresividad impotente. El que durante el día no puede ceder al deseo de morder, tiene que rechinar los dientes por la noche hasta desgastarlos. Las encías son la base de los dientes, su lecho. Las encías representan también la base de la vitalidad y agresividad, confianza y seguridad en sí mismo. Pero las encías sensibles que sangran con facilidad no sirven para ello. La sangre es símbolo de vida, y la encía sangrante nos indica cómo, a la menor contrariedad, se le va la vida a la confianza y a la seguridad en sí mismo.

Tragar.
Una vez triturados los alimentos con los dientes, los ensalivamos y los tragamos. Con el acto de tragar integramos, admitimos: tragar es incorporar. Mientras tenemos algo en la boca podemos escupirlo. Una vez lo hemos tragado, el proceso es difícilmente reversible. Los trozos grandes son difíciles y hasta imposibles de tragar. A veces, en la vida uno tiene que tragar algo contra su voluntad, por ejemplo, un despido. Hay malas noticias que son difíciles de tragar. Precisamente en estos casos, un poco de líquido puede facilitar la operación, especialmente si se trata de un buen trago. Del alcohólico se dice que traga mucho. Por lo general, el trago alcohólico sirve para facilitar o incluso, sustituir otros tragos. Se traga alcohol porque en la vida hay otras cosas que uno no puede ni quiere tragar. Así, el alcohólico sustituye la comida por la bebida (beber mucho provoca pérdida del apetito), sustituye el trago duro y sólido por el suave y líquido, el trago de la
botella. Hay numerosos trastornos de la deglución, por ejemplo, el nudo en la garganta, o unas anginas, que producen la sensación de no poder tragar. En estos casos, el afectado debe preguntarse: ¿Qué hay actualmente en mi vida que yo no pueda o no quiera tragar? Entre estos trastornos figura el de la "aerofagia", afección que impulsa a tragar aire. Huelgan más explicaciones para descubrir lo que ocurre en estos casos. Hay algo que uno no quiere tragar, no quiere asimilar, pero disimula tragando aire. Esta resistencia encubierta contra la deglución se manifiesta después con eructos y ventosidades.

Náuseas y vómitos.
Una vez hemos tragado el alimento, éste puede resultar indigesto, como si tuviéramos una piedra en el estómago. Ahora bien, la piedra, al igual que el hueso de la fruta, es símbolo de problema. Todos sabemos cómo puede bloquearnos el estómago y quitarnos el apetito un problema. El apetito depende en gran medida de la situación psíquica. Hay multitud de expresiones que señalan esta analogía entre los procesos psíquicos y somáticos: Eso me ha quitado el apetito, o: Sólo de pensarlo me da mareo. O también: Nada más verlo se me revuelve el estómago. El mareo señala rechazo de algo que, por lo tanto, se nos sienta en la boca del estómago. También comer desordenada y atropelladamente puede producir mareo. La náusea culmina en el vómito del alimento. El individuo se libra de las cosas e impresiones que rechaza, que no quiere asimilar. El vómito es una expresión categórica de defensa y repudio. Vomitar es "no aceptar". Esta relación se expresa claramente en los vómitos del embarazo. Aquí se expresa el rechazo inconsciente de la criatura o del semen que la mujer no quiere "incorporar". Siguiendo el razonamiento, los vómitos del embarazo también pueden expresar un rechazo de la función femenina (la maternidad).

El estómago.
El lugar al que a continuación llega el alimento (no vomitado) es el estómago, cuya primera función es la de servir de recipiente. Él recibe todas las impresiones que vienen del exterior, lo que hay que digerir. La capacidad de recibir exige apertura, pasividad y capacidad de entrega. En virtud de estas propiedades, el estómago representa el polo femenino. Mientras que el principio masculino está caracterizado por la facultad de irradiar y por la actividad (elemento fuego), el principio femenino engloba la capacidad de aceptación, la abnegación, la sensibilidad y la facultad de recibir y guardar (elemento agua). Lo que representa el elemento femenino en el terreno psíquico es la sensibilidad, el mundo de la percepción. Si un individuo reprime en la mente la capacidad de sentir, esta función pasa al cuerpo, y el estómago, además de los alimentos, tiene que admitir y digerir los sentimientos. En este caso, no es que el amor pase por el estómago sino que sentimos un peso en el estómago que más tarde o más temprano se manifestará como adiposidad. Además de la facultad de recibir, en el estómago hallamos otra función, correspondiente ésta al polo masculino: producción de ácidos. El estómago reacciona produciendo un ácido agresivo con el que pretende modificar y digerir unos sentimientos no materiales, empresa difícil y molesta que nos recuerda que no es conveniente tragarse el mal humor ni obligar al estómago a digerirlo. El ácido jugo gástrico aumenta porque quiere imponerse. Pero esto acarrea problemas al enfermo del estómago, que carece de la capacidad de enfrentarse conscientemente con su mal humor y su agresividad, para resolver de modo responsable conflictos y problemas. El enfermo del estómago o no exterioriza su agresividad (se la traga) o demuestra una agresividad exagerada, pero ni un extremo ni el otro le ayudan a resolver el problema realmente, ya que carece de confianza y seguridad en sí mismo, sentimiento indispensable para que el individuo resuelva su problema, carencia a la que aludimos al tratar del tema.

Dientes-Encías.
El enfermo del estómago es una persona que rehúye conflictos. Inconscientemente, añora la plácida niñez. Su estómago pide papilla. Y el enfermo del estómago se alimenta de cosas que han sido tamizadas por el pasapurés y que, por lo tanto, han demostrado ser inofensivas. Puede haber grumos. Los problemas se han quedado en el tamiz. El enfermo del estómago no tolera los alimentos crudos, por bastos, primitivos y peligrosos. Antes de que él se atreva con los alimentos, éstos tienen que ser sometidos al agresivo proceso de la cocción. El pan integral es indigesto, porque aún contiene muchos problemas. Todos los alimentos sabrosos, el alcohol, el café, la nicotina y los dulces representan un estímulo excesivo para el enfermo del estómago. La vida y la comida tienen que estar exentas de desafíos. El ácido gástrico produce una sensación de opresión que impide registrar nuevas impresiones.
La ingestión de medicamentos antiácidos suele provocar eructos, con el consiguiente alivio, ya que eructar es una manifestación agresiva hacia el exterior. Con esto uno ha hecho disminuir un poco la presión. La terapia que suele aplicar la medicina académica (por ejemplo, "Valium") refleja la misma relación: el medicamento interrumpe químicamente la unión entre la mente y el sistema vegetativo. La actitud básica de proyectar los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia dentro, contra uno mismo provoca finalmente la úlcera de estómago. La úlcera es una llaga que se forma en la pared del estómago. El enfermo de úlcera, en lugar de digerir las impresiones del exterior, digiere el propio estómago. El enfermo de estómago tiene que aprender a tomar conciencia de sus sentimientos, afrontar conscientemente los conflictos y digerir conscientemente las impresiones. Además, el paciente de úlcera debe admitir y reconocer sus deseos de dependencia infantil, de la protección materna y el afán de ser querido y mimado, incluso y precisamente cuando estos deseos estén bien disimulados tras una fachada de independencia, autoridad y aplomo. También aquí el estómago revela la verdad. Los ácidos atacan, corroen, descomponen: son inequívocamente agresivos. Una persona que sufre un disgusto dirá: Estoy amargado. Si la persona no consigue vencer este furor conscientemente o transmutarlo en agresión y se traga el mal humor, o traga bilis, su agresividad y su amargura se somatizan en ácidos estomacales, en trastornos estomacales y digestivos sería relevante hacerse las preguntas siguientes:

1. ¿Qué es lo que no puedo o no quiero tragar?
2. ¿Me consumo interiormente?
3. ¿Cómo llevo mis sentimientos?
4. ¿Qué me amarga?
5. ¿Cómo llevo mi agresividad?
6. ¿En qué medida huyo de los conflictos?
7. ¿Hay en mí una añoranza reprimida de un paraíso infantil sin conflictos en el que se me quería y mimaba sin que yo tuviera que abrirme paso a mordiscos?

Intestino delgado e intestino grueso.
En el intestino delgado se produce la digestión propiamente dicha, mediante división en componentes (análisis) y asimilación. Llama la atención el parecido existente entre el intestino delgado y el cerebro. Ambos tienen una misión similar: el cerebro digiere las impresiones en el plano mental y el intestino digiere las sustancias materiales. Las afecciones del intestino delgado suscitan la pregunta de si el individuo no estará analizando demasiado, ya que la función característica del intestino delgado es el análisis, la división, el detalle. Las personas con afecciones del intestino delgado suelen tender a un exceso de análisis y crítica, de todo tienen algo que decir. El intestino delgado es también un buen indicador de las angustias vitales; en el intestino delgado el alimento es valorado y "aprovechado". En el fondo de la preocupación por la valoración está la angustia vital, angustia de no recibir lo suficiente y morir de hambre. Más raramente, los problemas del intestino delgado pueden denotar también lo contrario: falta de capacidad de crítica.
Éste es el caso de las llamadas [Fettstuhlen] de la insuficiencia pancreática.
Uno de los síntomas que con más frecuencia se dan en la zona del intestino delgado es la diarrea. Nosotros decimos - Ése de miedo se lo hace en los pantalones - Tener diarrea significa tener miedo. En la diarrea tenemos la indicación de una problemática de angustia. El que tiene miedo no se entretiene en estudiar analíticamente las impresiones sino que las suelta sin digerir. No hay más remedio. Uno se retira a un lugar tranquilo y solitario donde puede dejar que las cosas
sigan su curso. Con ello se pierde mucho líquido, ese líquido símbolo de la flexibilidad que sería necesaria para ampliar la angustiosa frontera del Yo y con ello vencer el miedo. El miedo siempre está asociado con lo estrecho y con el afán de aferrarse. La terapia del miedo consiste siempre en: soltarse y expandirse, adquirir flexibilidad, observar los acontecimientos: ¡dejarlo correr! El tratamiento de la diarrea suele limitarse a administrar al enfermo gran cantidad de líquidos. Con ello recibe simbólicamente esa fluidez que necesita para ampliar sus horizontes, en los que experimenta el miedo. La diarrea, ya sea crónica o aguda, nos indica siempre que tenemos miedo y que tratamos de aferrarnos y nos enseña a soltar y dejar correr. En el intestino grueso, la digestión ya ha terminado. Aquí lo único que se hace es extraer el agua del resto de los alimentos indigestibles.
La afección más generalizada que se produce en esta zona es el estreñimiento, modelo genuino de resistencia: retención-tensión y obstinación-deseo de venganza. Desde Groddeck, el psicoanálisis interpreta la defecación como un acto de dar y regalar. Para darnos cuenta de que simbólicamente la deposición tiene algo que ver con el dinero basta recordar una expresión común en Alemania de Geld-schieser,(defeca-dinero) y el cuento del asno de oro que, en lugar de estiércol, defecaba monedas de oro. Popularmente también se asocia el pisar deposiciones de perro con la perspectiva de recibir una suma de dinero. Estas indicaciones deben bastar para poner de manifiesto, sin recurrir a complicadas teorías, la relación simbólica existente entre excremento y dinero o entre defecar y dar. Estreñimiento es expresión de la resistencia a dar, del afán de retener y está relacionado con la problemática de la avaricia. En nuestra época el estreñimiento es un síntoma muy extendido que padece la mayor parte de la gente. Indica claramente un exagerado afán de aferrarse a lo material (avaricia) y la incapacidad de ceder. Pero al intestino grueso corresponde otro importante significado simbólico. Si el intestino delgado se relaciona con el pensamiento analítico consciente, el intestino grueso corresponde al inconsciente, en el sentido literal, al "submundo". El inconsciente es, desde el punto de vista mitológico, el reino de los muertos. El intestino grueso es también un reino de los muertos, ya que en él se encuentran las sustancias que no pueden ser convertidas en vida, es el lugar en el que puede producirse la fermentación. La fermentación es también un proceso de putrefacción y muerte. Si el intestino grueso simboliza el inconsciente, el lado nocturno del cuerpo, el excremento representa el contenido del inconsciente.
Y ahora reconocemos claramente el otro significado del estreñimiento: es el miedo a dejar salir a la luz el contenido del inconsciente. Es la tentativa de retener fondos reprimidos. Las impresiones espirituales se acumulan y uno no consigue distanciarse de ellas. El paciente estreñido, literalmente, no puede dejar nada tras sí. El estreñimiento nos indica que tenemos dificultades para dar y soltar, que queremos retener tanto las cosas materiales como el contenido del inconsciente y no queremos que nada, salga a la luz. Se llama colitis ulcerosa a una inflamación del intestino grueso que se manifiesta en forma aguda y tiende a hacerse crónica y produce dolores y frecuentes deposiciones de mucosidades sanguinolentas.
También aquí la voz popular demuestra sus grandes conocimientos psicosomáticos: en
alemán se llama vulgarmente Schleimscheisser o Schleimer, es decir, "defecación con moco", al individuo hipócrita, obsequioso y adulador capaz de todo por congraciarse, incluso de sacrificar su personalidad, de renunciar a su vida propia a fin de vivir la vida de otro en una especie de unidad simbiótica. La sangre y la mucosidad son sustancias vitales, símbolos de la vida. (Los mitos de numerosos pueblos primitivos cuentan que la vida surgió del lodo o del murciélago.) Sangre y moco pierde el que teme asumir su propia vida y su propia personalidad. Vivir la propia vida, empero, exige distanciarse del otro, lo cual provoca cierta soledad (pérdida de la simbiosis). De esto tiene miedo el que padece colitis. De miedo suda sangre y agua por el intestino. Por el intestino (= el inconsciente) ofrece en sacrificio los símbolos de su propia vida: sangre y moco. Sólo puede ayudarle reconocer que cada cual ha de vivir su propia vida de forma responsable, porque, si no, la pierde.

El páncreas.
El páncreas forma parte del aparato digestivo y tiene dos funciones principales: la exocrina, que consiste en la producción de los jugos gástricos esenciales, de carácter eminentemente agresivo, y la endocrina. Mediante la función endocrina, el páncreas produce la insulina. El déficit de producción de estas células da lugar a una afección muy frecuente: la diabetes (azúcar en la sangre). El diabético por falta de insulina, no puede asimilar el azúcar contenido en los alimentos; el azúcar escapa de su cuerpo con la orina. Sólo sustituyendo la palabra azúcar por la palabra amor habremos expuesto con claridad el problema del diabético. Las cosas dulces
no son sino sucedáneo de otras dulzuras. Detrás del deseo del diabético de saborear
cosas dulces y su incapacidad para asimilar el azúcar y almacenarlo en las propias células está el afán no reconocido de la realización amorosa, unido a la incapacidad de aceptar el amor, de abrirse a él. El diabético -y esto es significativo- tiene que alimentarse de "sucedáneos": sucedáneos para satisfacer unos deseos auténticos. La diabetes produce la hiperacidulación o avinagramiento de todo el cuerpo y puede provocar incluso un coma. Ya conocemos estos ácidos, símbolo de la agresividad.
Una y otra vez, nos encontramos con esta polaridad de amor y agresividad, de azúcar y ácido (en mitología: Venus y Marte). El cuerpo nos enseña, EL QUE NO AMA SE AGRIA… o formulado más claramente… EL QUE NO SABE DISFRUTAR SE HACE INSOPORTABLE… SOLO PUEDE RECIBIR AMOR EL QUE ES CAPAZ DE DARLO... El diabético da amor sólo en forma de azúcar en la orina. El que no se deja impregnar no retiene el azúcar. El diabético quiere amor (cosas dulces), pero no se atreve a buscarlo activamente "A mí lo dulce no me conviene". Pero lo desea "Qué más quisiera, pero no puedo". No puede recibir, puesto que no aprendió a dar, y por lo tanto no retiene el amor en el cuerpo: no asimila el azúcar y tiene que expulsarlo. ¡¡Cualquiera se amarga!! ¿No es cierto?

Este artículo fue extraído del libro: "La enfermedad como Camino"
de: Thorwald Dethlefsen y Rudiger Dahlke.

LA PARADOJA DE LA REALIDAD (VARIOS ESCRITORES)

www.yocreo.pagina.gr
























“La realidad es una mera ilusión, aunque una muy persistente.” Albert Einstein

“La más dura y densa de las rocas es casi en su totalidad, espacio vacío, roto únicamente por pequeñas partículas, tan ampliamente esparcidas que no deberían contar” Richard Dawkins

"La Física antigua veía al mundo como algo separado de nosotros, que estaba «allá afuera». La Física moderna ve al universo como participativo: todas las cosas están conectadas, y en cierto modo, está «aquí adentro». Como resultado de la búsqueda, por parte del hombre, de la partícula elemental de la vida y mientras buscaban la piedra fundacional de la vida, los físicos hicieron algunos descubrimientos interesantes. Al tratar de medir las propiedades de las partículas subatómicas, descubrieron que, dependiendo de lo que medían, esas partículas subatómicas, o «cuantos», se manifestaban a veces en forma de partículas y otras, en forma de ondas. Lo que resulta increíble acerca de todo eso es: una partícula no tiene las propiedades de una onda y una onda no tiene las propiedades de una partícula. Son opuestas. Lo que determinaba si el cuanto presentaba las propiedades de una partícula o de una onda, era el tipo de equipo de medición instalado por los científicos.

El arte de combinar los alimentos para una buena digestión


El Dr Herbert M. Shelton es uno de los más distinguidos terapeutas nutricionales de los EE.UU. y autor del libro ”Food Combining Made Easy”. Opina:

"Cuando las funciones digestivas son retardadas o algunas veces suspendidas por la combinación incorrecta de alimentos, la adecuada conversión de alimentos en nutrientes vitales para el cuerpo (aminoácidos, azúcares, vitaminas y minerales) no tiene lugar. Bajo estas circunstancias, nuestros sistemas son incapaces de absorber y asimilar adecuadamente los alimentos que comemos. Las partículas de los alimentos sin digerir o parcialmente digeridos pueden producir toxinas. Estas toxinas producen un gran esfuerzo en las células y tejidos de nuestros cuerpos y nuestros órganos de eliminación. Son las causantes de dolores de cabeza, gases, acidez de estómago, deficiencias intestinales y sanguíneas, falta de oxígeno y, finalmente, órganos dañados. Si las condiciones no naturales por ejemplo las carnes, mariscos, bebidas embotelladas o alimentos enlatados y medicamentos de las combinaciones inadecuadas de alimentos continúan durante un largo periodo de tiempo, pueden causar enfermedades más serias."

"Aplicar las combinaciones adecuadas de alimentos, las cuales la naturaleza nos indica que hagamos, ocasionan un esfuerzo mínimo a los órganos digestivos, y estos órganos no terminan agotándose prematuramente. Los alimentos son entonces asimilados fácil y adecuadamente y los desechos rápidamente eliminados. Por tanto, gastamos menos energía en descomponerlos, y ¡absorbemos más nutrientes para tener más energía en nuestras vidas!

Esto produce una corriente sanguínea más pura y un cuerpo fuerte, vital, y ayuda a mantener una salud maravillosa. Debemos comprender el valor y el propósito de los alimentos que ponemos en nuestros estómagos y qué combinaciones y proporciones deberíamos consumir."

Las comidas combinadas adecuadamente tiene las mejores posibilidades de ser digeridas completamente sin que ninguno de sus componentes básicos sufra degradaciones producidas por las bacterias cuando la digestión se demora o se interrumpe.
Se consideró que cada grupo de alimentos necesita un medio alcalino o ácido para la acción de las enzimas digestivas que actúan en el proceso digestivo para producir los nutrientes básicos, que son absorbidos y utilizados por el organismo para su funcionamiento normal. Los nutrientes básicos son glucosa, fructosa, galactosa, aminoácidos, ácidos grasos y glicerol
Si la cantidad de alimentos es mayor que la disponibilidad de enzimas para su digestión, o la digestión se demora o se interrumpe, las bacterias presentes en los alimentos y el tubo digestivo tienen la posibilidad de degradar los alimentos. Los productos de degradación bacteriana son sustancias tóxicas, algunas volátiles (gases) y otras líquidas, que deben ser eliminadas por el organismo sin ser utilizadas para sus funciones vitales.
Combinar los alimentos teniendo en cuenta sus compatibilidades previene la:
- Fermentación : es la descomposición del azúcar y almidón, y su conversión por los microorganismos en sustancias muy tóxicas: dióxido de carbono, alcohol y ácido acético
- Putrefacción: es la descomposición de la proteína por los microorganismos, produciendo sustancias tóxicas y malolientes.

Beneficios de combinar los alimentos adecuadamente:

• Más energía vital.
• Mejor salud.
• Mejor nutrición.
• Mejor digestión de los alimentos.
• Descanso y fortalecimiento de los órganos digestivos.
• Remisión de los problemas digestivos.
• Menos fermentación de los alimentos.
• Menos putrefacción de los alimentos.
• Menos gases.

Tabla de compatibilidades :























Cómo se interpreta esta tabla:

La numeración de 1 a 16 corresponde a cada grupos de alimentos

1 Frutas ácidas: limón, mandarina, naranja, tomate.

2 Frutas semiácidas: frutillas, cerezas, ciruela, higo fresco, damasco, pelón, melón, ananá, sandía, uva.

3 Frutas desecadas: ciruela, orejón, pasa de uva, dátil, higo seco, pera desecada, damasco desecado.

4 Frutos oleaginosos: aceituna, palta, almendra, nuez, avellana, maní, coco, pistacho, sésamo, girasol.

5 Cereales integrales y derivados: arroz, trigo, avena, centeno, maíz, y sus derivados ( copos inflados, pastas, pan, sémola, fécula, harinas).

6 Legumbres: garbanzo, lenteja, arverja,haba, judía, poroto.

7 Hortalizas: alcaucil, berenjena, zapallo, calabaza,zapallito, chaucha, nabo, zanahoria, pepino, ají, morrón, remolacha, puerro, rábano, rabanito,palmito.

8 Tubérculos feculentos: papa, batata, mandioca.

9 Verduras, brotes, algas: acelgas, apio, hinojo, berro, brócoli, coliflor, repollo, endivia.

10 Ajo, cebolla, cebolla de verdeo.

11 Huevos.

12 Leche,yogur.

13 Manteca, aceite, crema.

14 Quesos.

15 Soja, Aduki: poroto entero o concentrado de proteína de soja, harina de soja, sémola de soja, porotos aduki o harina de porotos aduki.

16 Carnes, aves y pescados: carnes de vaca, cerdo, chivito, cordero, pollo, pato, pescados, mariscos, crustáceos.

Las letras significan:

B = Buena combinación.
R = Regular combinación.
M = Mala combinación.

- Las mezclas en partes iguales de dos grupos de alimentos pueden resultar: buenas-malas-regulares.
- Cuando un grupo de alimentos está presente en poca cantidad, prácticamente no presenta incompatibilidades. Por ej. cuando se utiliza un alimento como condimento: queso - fruta seca - aceite en la cantidad aproximada de una cuchara por porción normal de comida.
- Se considera aqui la variable de los alimentos pero también hay que considerar que pueden alterar la buena digestión otras causas: factores personales (nerviosismo, estado físico, ansiedad, cansancio) y factores ambientales (forma de vida, lugar, ambiente).
- Los mejores detectores de las alteraciones digestivas son la propia sensibilidad, la atención, la observación y la experimentación, esto permitirá reflexionar sobre los factores que desencadenan dicha situación.

Asesoría Nutricional Natural Marta Costas
http://www.asesorianutricional.com.ar

La convinación de alimentos y la digestión


La adecuada combinación de alimentos, cada vez va haciéndose más popular. La importancia de combinar adecuadamente los alimentos ha sido demostrada como resultado de investigaciones repetidas una y otra vez a lo largo de los últimos ochenta y cinco años.

La función del cuerpo humano exige más energía que ninguna otra. Pues, la digestión de alimentos. ¿No es interesante? ¿Nunca te has sentido con sueño después de una comida? ¿Quién no? Eso sucede porque todas las energías están concentradas en el procesamiento de los alimentos. La digestión consume más energía que correr, nadar o andar en bicicleta. De hecho, no existe nada que exija más energía que la digestión de los alimentos.

El cuerpo no puede eliminar los desechos tóxicos sin nuestra cooperación, y la forma en que debemos ayudarle es proporcionándole en forma constante energía fácilmente accesible. Tal es la forma de ser sano y esbelto: poner a disposición del cuerpo una cantidad de energía suficiente para que pueda encargarse de su desintoxicación. Si la digestión de los alimentos consume más energía que ninguna otra función corporal, ¿de dónde te parece que tenemos más probabilidades de liberar algo de energía para usarla en otras cosas? De nuestro aparato digestivo, naturalmente.La combinación de alimentos se basa en el descubrimiento de que ciertas combinaciones se digieren con más facilidad y eficacia que otras

La energía es la clave, y nada favorece más el proceso de la digestión, llevando la energía a un nivel óptirno, que la adecuada combinación de los alimentos.

EL CUERPO HUMANO NO ESTÁ PENSADO PARA DIGERIR MÁS DE UN ALIMENTO CONCENTRADO POR VEZ EN EL ESTÓMAGO. He aquí una afirmación tan simple como importante. Recuerda que ALIMENTO CONCENTRADO ES CUALQUIERA QUE NO SEA UNA FRUTA NI UNA VERDURA. Combinar adecuadamente los alimentos solo quiere decir que, como el estómago humano no es capaz de digerir más de un alimento concentrado por vez, no se ha de comer más de un alimento concentrado por vez. Es así de simple.

Cada especie de mamífero tiene un tipo específico de sistema digestivo, biológicamente adaptado a un determinado tipo de comida: desde el león, cuyo aparato digestivo mide, unos tres metros y medio de largo, hasta la jirafa, que lo tiene de aproximadamente ochenta y cuatro metros. Sobre el planeta hay animales carnívoros, herbívoros, omnívoros, graminívoros y frugívoros. Todavía se discute qué tipo de sistema digestivo posee la especie humana, pero hay una cosa segura, y es que los humanos no poseen todos esos tipos diferentes de sistemas digestivos. Sin embargo, no nos privamos de comer la dieta de un león, de una jirafa, de un cerdo, de un caballo y de un mono. Y no solo comemos las dietas diferentes de todos esos animales: ¡las comemos todas al mismo tiempo! Eso impone a nuestra capacidad digestiva una carga tremenda, provoca la formación de desechos tóxicos en el organismo y dilapida una gran cantidad de preciosa energía.

Seguramente, mis lectores habrán comido, juntas, carne y patatas. O pescado con arroz, o pollo con fideos, o huevos con tostadas, o pan con queso. O cereales con leche. Un momento, estaréis pensando, aparte de eso, ¿qué queda?. No os aflijáis, queda muchísimo. ¿Y si os digo que estas combinaciones no son las que mejor convienen a nuestros intereses, y que además nos dan la seguridad de no tener nunca el cuerpo esbelto ni la energía que quisiéramos? Lo más importante para rebajar de peso es la desintoxicación, que a su vez depende totalmente de la energía.

La combinación inadecuada de alimentos en el estómago es la razón de que en Estados Unidos haya una crisis de energía. Y es también un factor que contribuye a que la gente de este país se muera a los cincuenta años. La muerte significa que el cuerpo ya no tiene energía para enfrentar su situación, y morirse a los cincuenta años es indefendible.

Casi dos tercios de la población están excedidos de peso, cosa que en gran parte puede atribuirse al hecho de que comemos combinando nuestros alimentos indiscriminadamente y al azar. Esto merece una explicación más completa. Tomemos como ejemplo la carne con patatas, porque es algo que probablemente todos hemos comido en un momento u otro. Pero, aunque mencione la carne con patatas, lo mismo podría estar hablando de pescado con arroz o pollo con fideos, o pan con queso. Pensemos que comemos un bistec. Lo preparamos como nos apetezca y nos lo comemos. Una vez en el estómago, esta proteína concentrada necesita, para su descomposición, de un tipo determinado de jugo digestivo: un jugo ácido. Al mismo tiempo, nos disponemos a comer una patata asada.

Es cierto que la patata es una verdura. Si se tratara de comernos una patata cruda, bien masticada, nos enviaríamos al estómago un alimento con alto contenido de agua. Pero una vez horneada, ya podemos masticarla hasta que se nos atrofie la mandíbula, que no la convertiremos en agua. Una vez horneada la patata, la mayor parte del agua ha desaparecido y nos quedamos con un alimento feculento sumamente concentrado. Pues bien, este almidón concentrado entra en el estómago con el bistec. El jugo digestivo necesario para descomponer este alimento no es ácido, sino alcalino. Quien alguna vez haya estado en una clase de química, sabe lo que sucede cuando lo ácido entra en contacto con lo alcalino: se neutralizan.

Entonces, acabamos de comernos un bistec con una patata. Están en el estómago, y los jugos digestivos necesarios para la descomposición de cada uno de ellos acaban de neutralizarse. ¿Que va a suceder con esa comida? El cuerpo, que es infinitamente sabio, reconoce inmediatamente la emergencia, porque para él, la digestión de alimentos es una de las primeras prioridades. El cuerpo se encuentra en un total desconcierto. Tiene que segregar más jugos digestivos, para lo cual se necesita tiempo y energía. En el estómago se segregan nuevos jugos digestivos, y ¿qué sucede? Que vuelven a quedar neutralizados. Ahora, el cuerpo se ve forzado realmente hasta su límite. Necesita más energía para segregar más jugos que vayan al estómago, y durante este proceso transcurre largo tiempo. De hecho, pueden pasar varias horas mientras el cuerpo manufactura todos esos jugos digestivos, hasta que empezamos a sentir una sensación de indigestión o de acidez. Finalmente la comida, sin haber llegado nunca a ser adecuadamente digerida, sale simplemente del estómago por la acción peristáltica de los intestinos. Esta comida sin digerir pasa forzadamente a los intestinos, tras haber estado varias horas retenida en el estómago.

Es importante entender exactamente que es lo que ha ocurrido. La mayor parte de las proteínas, tras haber permanecido tanto tiempo en el estómago, se están pudriendo. La mayor parte de los carbohidratos han fermentado. La putrefacción y la fermentación son dos procesos que no sirven al cuerpo humano, en ninguna circunstancia. Las sustancias nutritivas afectadas por ellos no pueden ser incorporadas a una estructura celular sana. Los alimentos que han sufrido alguno de estos dos procesos generan ácidos tóxicos en el cuerpo, y a causa de ellos se producen gases, flatulencias, más acidez, indigestión y Alka Seltzer, bicarbonato, leche de magnesia, la lista es larga. Consumimos antiácidos por toneladas. ¿Por qué? Porque comemos al azar e indiscriminadamente. Cuando todos esos alimentos incompatibles llegan juntos al estómago, el cuerpo no sabe qué hacer con ellos. Somos la única especie en el mundo que, cuando termina de comer, necesita medicarse para que la comida pueda seguir su recorrido por las tripas.

Debido a toda esa putrefacción y fermentación, y a los ácidos resultantes, lo que en realidad hay en el estómago a esta altura es una masa de alimentos arruinados y malolientes, que están echándose a perder. Ya sé que esto no es muy grato, y mi intención no es ser desagradable, pero quiero ser realista... y eso es exactamente lo que está sucediendo dentro del organismo. La comida se ha visto forzada a permanecer en el estómago, sin digerir, y está, literalmente, pudriéndose. Las sustancias nutritivas que pudo haber habido en esos alimentos se han perdido. Durante ese largo tiempo que permanecen en el estómago, el cuerpo gasta una cantidad increíble de energía. Después, la comida se ve forzada a pasar a los intestinos, y tiene que recorrer unos nueve metros de canal intestinal. ¿Te imaginas? Nueve metros de intestinos se ven obligados a arreglárselas como puedan con esos alimentos podridos. Por eso la gente está cansada después de haber comido de esa manera; por eso no tiene energía. Esos alimentos pueden necesitar hasta ocho horas nada más que para salir del estómago, y entre veinte y cuarenta más para completar el recorrido por los intestinos.

El principio de la adecuada combinación de alimentos se limita a sugerir que no queremos desperdiciar energía. No queremos que la comida esté ocho horas pudriéndose en el estómago y contaminando los intestinos durante veinte horas más. Lo que realmente queremos es que pase en el estómago aproximadamente tres horas, sin putrefacción, ni fermentación, ni gases, ni flatulencia, ni acidez ni indigestión que nos obliguen a medicarnos. Queremos que nuestros alimentos pasen rápida y eficazmente por los intestinos, y la manera de asegurarlo es no consumir más que un alimento concentrado por vez, no dos. Comer simultáneamente dos alimentos concentrados sería causa de que estos se pudran, y una comida que se pudre NO PUEDE SER ASIMILADA. Una combinación inadecuada de alimentos altera drásticamente los ciclos de asimilación y de eliminación.

Hay una manera muy simple de evitar todo este problema. Si queréis comer un bistec, o un trozo de pescado o de pollo, perfecto. Simplemente, poned atención en que si vais a comer cualquier cosa que sea carne ese deberá ser vuestro único alimento concentrado para esa comida. Eso significa que no debéis acompañarlo de ningún otro alimento concentrado: nada de patatas, ni de arroz, fideos, queso o pan; con él comed solamente alimentos de alto contenido de agua. En otras palabras, acompañad el bistec con algunas verduras; digamos, por ejemplo, un poco de brécoles y calabacines. Puede ser cualquier verdura que os guste. Hay que entender que las verduras no necesitan sus propios jugos digestivos específicos: se descompondrán tanto en un medio ácido como en uno alcalino

Si no es bueno mezclar una proteína y un almidón, ¿se puede mezclar sin inconvenientes una proteína con otra, o dos almidones diferentes? De hecho, la situación ideal es que haya un alimento concentrado por comida. de modo que eso excluye las mezclas de proteínas o de almidones entre sí. Sin embargo, una de estas combinaciones es aceptable: la de almidón con almidón. La razón para que no se deban mezclar dos proteínas es que estas son de características tan diferentes y de composición tan compleja que las modificaciones necesarias para satisfacer las exigencias que impone la digestión de más de una proteína son imposibles. Por consiguiente, ambas proteínas entran en putrefacción en el organismo. Esto no significa que no se puedan comer juntas dos clases diferentes de carne o dos tipos diferentes de nueces; pero sí quiere decir, por cierto, que no se han de comer simultáneamente dos proteínas diferentes: carne, huevos, productos lácteos o nueces.

Para algunas personas puede resultar difícil olvidarse del mito de los cuatro grupos, pero la única dificultad reside en el sistema de creencias que se ha ido consolidando con los años. Los sistemas de creencias pueden ser el más importante de los obstáculos al progreso. Si se cree en algo con la suficiente convicción, no hay pruebas ni demostraciones de la falsedad de ese algo que puedan disuadir al creyente.
Digamos de paso que en Estados Unidos la gente se gasta anualmente treinta mil millones de dólares en fármacos. Se tragan veinticinco millones de píldoras por hora! ¿Saben los lectores cuál es el fármaco que más se prescribe y se vende? Solía ser el Valium, pero según el Wall Street Journal, actualmente es el Tagamet. ¿Para qué sirve el Tagamet? Para trastornos estomacales! ¿No será algo que tenga que ver con el esfuerzo a que se ve diariamente sometido el estómago de la gente?

Fuente: El libro La Antidieta de Harvey Diamond y Marilyn Diamond)
Descargar libro: http://www.linksole.com/28nimg
http://elperello.blogspot.com/2010/04/muy-importante-el-estomago-y-la.html

LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO

Convivimos en una sociedad en la que las personas culpan a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, el asumir una actitud de víctima es un grave error y la salida más fácil, ya que si no eres responsable, tampoco puedes hacer nada para cambiarlo. Un ser despierto rehúsa asumir cualquier actitud de víctima que exista, y por el contrario asume su responsabilidad por lo que ocurre en su propia vida afirmando "Todo mi futuro, toda mi vida depende únicamente de mí, por lo tanto, haré los ajustes necesarios para que se manifieste en mi vida".



Si hasta ahora hemos vivido nuestras vidas según la opinión que otros tienen de nosotros, es importante recordar que la opinión de otro no tiene porque convertirse en nuestra realidad, a no ser que nosotros lo permitamos. Debemos asumir la responsabilidad de que nada externo tenga el control sobre nuestras vidas. Al asumir nuestra responsabilidad, empezamos a forjar nuestra realidad día a día mediante nuestras decisiones conscientes, ejecutadas por medio de nuestra voluntad de cambiar.