Ojo con lo que pidas, no vaya a ser...


¿Puedo estar seguro respecto a lo que quiero o al estado que quiero alcanzar?

¿Por que después de tantos logros he perdido la ilusión que me empujó a conseguirlos?
¿Qué podría pedir, que al recibirlo aún lo siga deseando?
¿Estoy seguro de que al conseguirlo no me asustaré o me hará sufrir?

Hay algo ineludible en la vida que es tomar decisiones, pero...

¿Cómo seguir la dirección correcta?

En primer lugar voy a trabajar un poco, voy a utilizar mi mente y me voy a imaginar de la marera más clara posible con la realización de cada una de mis posibles elecciones hasta que los sentimientos afloren en mi. Si identifico que estos pensamientos me dan paz y bienestar al contemplarlos es señal de que mi guía interna me está mostrando que es el camino a seguir.

Cada acción irreflexiva que tomo es el resultado de mis creencias y estados mentales, pero cuando dedico tiempo a contemplarlas sin juicios, me abro a posibilidades más elevadas, permito que mi sabiduría fluya y que mi propio maestro interior me muestre la alternativa que me brindará la mayor felicidad.

En este punto es necesario una gran dosis de sinceridad, no juzgo las opciones, solo SIENTO. La vida son infinitos caminos y cada vez que tomo una decisión salto a un nuevo universo de posibilidades. No hay malo ni bueno, pero si luz y oscuridad, expansión y retroceso,  y nuestras decisiones nos llevan siempre en una de esas direcciones. Me permito SENTIR, aprendo a sentirme triste sin sucumbir a la tristeza. No reprimo mis emociones pero tampoco permito que ellas me atrapen o me dominen, simplemente me observo.

La acción ‘correcta’ la determina mi propia guía interior. Sin embargo desde un reconocimiento más elevado comprendo que toda decisión contiene un propósito de aprendizaje fundamental y constituye una pieza en el engranaje de la totalidad. Desde esta perspectiva las decisiones son alternativas que me acercan a la luz o a la oscuridad.

Si me guío por las decisiones de los demás me desoriento fácilmente, muchas veces lo más conveniente para otro puede ser lo opuesto para mi. Al entrar con absoluta sinceridad en comunicación con mis SENSACIONES obtengo la sabiduría para avanzar hacia mi mayor bien.

El sentimiento de paz es el indicador de que mi maestro interior me esta hablando. Antes de tomar acción me escucho y si siento temor, ansiedad o culpa me detengo y reconozco que son la razón y las emociones las que me estaban dirigiendo en esa dirección. Si avanzo de este modo seguramente tomaré decisiones que me separarán de la luz.

La auto-observación me ayuda a desconectar el piloto automático y dejar de reaccionar. Al frenar mi impulsividad frente a los acontecimientos paso a vivir en el presente y a actuar de acuerdo a mi guía interna, reconociendo por fin mis verdaderos anhelos y deseos.

Yo soy un ser poderoso, no soy mi mente ni mis emociones, no soy mis creencias ni mis programas o condicionamientos mentales. Siempre puedo detenerme, mirar hacia dentro y elegir de nuevo. Hago lo que deseo porque así lo elijo desde mi verdadero ser. No porque me toca, o por que se supone que es lo que debo hacer. Mi camino está diseñado, por mi mismo desde un nivel muy superior. Muy por encima de mi mente y emociones.

La verdad se encuentra en mi, y la acción correcta será el resultado de mi sincera y profunda auto-observación. Permito que mi poder interior se expanda por donde quiera que voy, y dejo que mi guía interior de luz y amor sea quien me dirija. Solo yo puedo tomar la acción que me acerca a la luz.

Voy a descubrir lo que realmente deseo, de manera que pueda pasar este día libre de temor, y sin confundir el dolor con la alegría o el miedo con el amor.